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sábado, 11 de julio de 2015

Qué es una Doula

Las Doulas somos personas que acompañamos EMOCIONALMENTE a las mujeres y a sus familias, durante las etapas de la maternidad, el embarazo, el parto y el posparto principalmente.
Actualmente no hay una formación reglada, aunque en muchos países europeos sea algo habitual e incluso esté cubierto por la seguridad social, en España la profesión no está oficialmente reconocida de momento.

La Doula apoya a los padres y las familias en sus opciones de embarazo, parto y principio de la crianza. No somos personal sanitario ni reemplazamos a médicos o comadronas.

El trabajo de la Doula consiste esencialmente, en brindar apoyo y acompañamiento emocional continuo a las mujeres durante los procesos de infertilidad, embarazo, parto, duelo, crianza, adopción, maternidad subrogada y posparto, es decir, en todos los procesos de maternidad.

La Doula ofrece el tiempo y el espacio necesario para que la mujer reflexione sobre su situación, sus necesidades y opciones de maternidad, para que pueda avanzar hacia una experiencia positiva.

La Doula no tiene un rol sanitario sino que trabaja junto a los médicos y matronas, apoyando a las familias en sus propias decisiones; no hace recomendaciones específicas ni aconseja, aunque pueden proporcionar información variada contrastada y basada en la evidencia científica, si se lo solicitan. En este sentido, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Asociación Americana de Ginecología y Obstetricia señalan que el acompañamiento emocional permanente es sumamente relevante y positivo para las mujeres.

La doula Jamás juzgará la decisión de la mujer. La acompaña y apoya. A veces se comete el error de pensar que la doula sólo acompañará partos “naturales”, cuando se debe respetar la decisión de la mujer sea cual sea. La doula no interviene.

Hay doulas de preconcepción, de infertilidad, de embarazo, de parto, de posparto y de pérdida. Algunas acompañamos en todos los procesos y otras se especializan y acompañan sólo en uno o varios. Cuando la madre que contrata necesita algo que va más allá de nuestras competencias como doulas, se deriva al profesional correspondiente.

Hay estudios que han demostrado que el apoyo emocional de la doula a la familia tiene beneficios durante el parto, tales como reducción en un 50% de cesáreas, un 40% en uso de fórceps, un 60% del uso de epidural o que acorta en un 25% la duración de los partos. Todo esto, por supuesto, como complemento a una buena asistencia sanitaria (“A Doula Makes the Difference” por Nugent, Mothering Magazine, March-April 1998).

A la hora de elegir una doula se pueden tener en cuenta cuestiones como la forma en la que trabaja, cuánto cobra, si tendrá disponibilidad para la fecha improbable de parto, su formación y cómo se siente la mujer con ella. El feeling es una cuestión esencial tanto para la familia como para la doula. Cada doula trabaja y cobra de una manera diferente y es algo que la mujer debe hablar con quien decida que la acompañe.